Las acciones de las aerolíneas experimentaron una fuerte caída el lunes, con JetBlue liderando las pérdidas con una baja de hasta el 9% en las primeras operaciones, debido a la presión creciente de los precios del combustible para aviones. Este aumento está directamente relacionado con el impacto de la guerra en Irán, que ha generado interrupciones en el transporte marítimo y la producción, así como retrasos. Los precios del combustible jet alcanzaron aproximadamente $142 por barril en mayo, un incremento sustancial desde los $85-$90 por barril previos al inicio de los ataques aéreos en Irán a finales de febrero.
En un informe presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), JetBlue ajustó al alza su previsión de costos de combustible para el segundo trimestre a un rango de $4.26-$4.36 por galón, superando la estimación anterior de $4.13-$4.28. Este ajuste refleja la volatilidad y el encarecimiento del petróleo, que tradicionalmente representa entre el 20% y el 30% de los costos operativos de las aerolíneas, y que en el contexto actual podría llegar hasta el 40%.
Otras aerolíneas también sufrieron descensos en sus acciones: Delta Air Lines cayó alrededor del 1.3%, American Airlines un 1.8%, United Airlines un 2.3% y Alaska Airlines aproximadamente un 3%. Esto demuestra un impacto generalizado en el sector, ya que los inversores sopesan las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente contra la fortaleza continua del mercado de la IA.
El aumento de los costos del combustible se traduce en una presión significativa sobre los márgenes de beneficio y las ganancias de las aerolíneas. Según Reuters, el costo total para las cuatro principales aerolíneas estadounidenses (Delta, United, Southwest y American) podría ascender a $5.8 mil millones adicionales si los precios actuales se mantienen durante el resto del año. Aunque ninguna aerolínea ha confirmado explícitamente aumentos en las tarifas, es altamente probable que los viajeros enfrenten precios de boletos más altos en el futuro cercano.
La situación geopolítica en Irán no solo afecta los precios del combustible, sino que también provoca cancelaciones de vuelos y operaciones en la región, lo que reduce la oferta de asientos. Esta combinación de oferta restringida y demanda sostenida crea un escenario propicio para el aumento de las tarifas. La sensibilidad de las acciones de las aerolíneas a los precios del petróleo y los desarrollos geopolíticos subraya la vulnerabilidad del sector a factores externos, haciendo que la gestión de riesgos y la cobertura de combustible sean estrategias aún más críticas.