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Un Asteroide Cercano a la Tierra Resulta Ser un Cometa Activo

Lo que durante casi tres décadas se consideró un asteroide cercano a la Tierra, el (875163) 1998 SH2, ha revelado su verdadera identidad: un cometa débilmente activo. Un estudio publicado en Nature Astronomy el 10 de julio de 2026, y destacado hoy por NASA, ha resuelto el misterio de su inusual movimiento, marcando la primera vez que los astrónomos predijeron la naturaleza cometaria de un objeto a partir de sutiles perturbaciones orbitales antes de confirmarlo mediante observaciones directas. Este descubrimiento no solo es un logro científico, sino que también ofrece un nuevo enfoque para identificar cometas ocultos entre la población de objetos cercanos a la Tierra y fortalece los futuros esfuerzos de defensa planetaria.

El rompecabezas comenzó en agosto de 2025, cuando el objeto pasó a salvo a 3 millones de kilómetros de nuestro planeta. Investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA se encontraron con un problema inesperado al preparar observaciones de radar planetario. Los cálculos de su posición, basados en casi tres décadas de observaciones y considerando la influencia gravitacional del Sol y los planetas, no coincidían con la ubicación real del objeto cuando el Deep Space Network de la NASA intentó observarlo. Esta discrepancia sugería que otra fuerza estaba alterando lentamente su trayectoria.

Los investigadores recurrieron a la astrometría óptica, realizando mediciones de alta precisión de la posición del objeto contra las estrellas de fondo. Estas observaciones revelaron sutiles aceleraciones no gravitacionales que no podían explicarse por el efecto Yarkovsky, la débil fuerza producida cuando un asteroide absorbe la luz solar y reemite calor. Para probar la hipótesis, los astrónomos obtuvieron observaciones profundas utilizando el Telescopio Canadá-Francia-Hawái, el Telescopio Danés en La Silla, Chile, y el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral.

Esas observaciones revelaron exactamente lo que los cálculos orbitales habían predicho: una tenue cola de polvo que se extendía más de 20 segundos de arco desde el núcleo, junto con una débil coma que rodeaba el objeto, las inconfundibles firmas de la actividad cometaria. Este objeto completa una órbita alrededor del Sol aproximadamente cada 4.5 años y durante mucho tiempo había sido clasificado como un asteroide porque las repetidas observaciones no detectaron las características definitorias de un cometa.

La identificación de estas perturbaciones se convierte en una herramienta diagnóstica importante para la defensa planetaria, ayudando a comprender qué objetos pueden ser cometas en lugar de asteroides, cómo evolucionan sus órbitas y cómo influye esto en los riesgos de impacto con la Tierra. La próxima misión Near-Earth Object Surveyor de la NASA, el primer telescopio espacial dedicado a la defensa planetaria, se espera que amplíe esta capacidad, buscando asteroides cercanos a la Tierra difíciles de detectar y cometas débilmente activos, incluidos objetos oscuros y de baja reflectividad.

Este descubrimiento subraya la complejidad del espacio cercano a la Tierra y la necesidad de una vigilancia constante y métodos de detección innovadores para proteger nuestro planeta de posibles amenazas celestes.